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¿Realmente es posible estar feliz todo el tiempo?

Para mí la respuesta corta y simple sería, que no es posible estar feliz todo el tiempo, lo que sí es posible es estar contentos todo el tiempo y felices por momentos.

La felicidad es uno de esos términos abstractos que todo el mundo menciona y desea pero que realmente no pueden siquiera darle una definición y por lo tanto ¿cómo lograr algo que no se sabe lo que es?  Es como la diferencia, por ejemplo, que hay entre el que “quiere viajar” y el que “quiere viajar a París”, probablemente el primero no llegue a viajar nunca mientras que el segundo tarde o temprano termine llegando a Paris.  El hecho que el concepto de la felicidad para muchos es como “tratar de atrapar una nube” es una de las principales razones por las que muchas personas que he conocido no acaban de acercarse a la felicidad y por supuesto, mucho menos mantenerla, aunque sea por un tiempo.

Creo firmemente que para que podamos intentar ser felices, lo primero que tenemos que hacer es definir que es para nosotros ser feliz, tratar de darle alguna “forma” a algo que hasta hoy no lo ha tenido, para que así, podamos tener un objetivo palpable que perseguir y cumplir.  Yo hace mucho tiempo logré adoptar una definición de la felicidad que me ha servido a mí y a muchas personas, de horizonte o de norte por ponerlo de alguna manera y/o de meta a lograr en la gran carrera hacia la felicidad.  Para mí, la felicidad se obtiene cuando se está donde se quiere estar, con quien se quiere estar y haciendo lo que se quiere hacer.  Con esta definición no pretendo ser el “dueño de la verdad” ni nada por el estilo, simplemente darle “forma” a algo que antes no lo tenía y de esta manera, cómo comenté antes, poder tener una meta medible y realizable para poder optar a la felicidad.

Ahora, supongamos que vamos a adoptar la definición anterior de lo que es la felicidad, o cualquier otra, y además hemos definido para cada uno de los ámbitos que nos desarrollamos (laboral, sentimental, social, etc.) nuestras necesidades, que son al fin y al cabo lo que nos hace únicos, y cuya satisfacción nos acercará al cumplimiento de ese “estar donde se quiere estar, con quien se quiere estar y haciendo lo que se quiere hacer” o lo que es lo mismo, la felicidad.

El problema viene porque si bien es cierto que nosotros somos responsables directos de nuestra felicidad, también es cierto que la vida como tal es tan amplia y con tantas aristas, que existen demasiados factores y variables que realmente no dependen de nosotros y sin embargo afectan muchísimo nuestro grado de felicidad por más bien que lo estemos haciendo.  A lo que voy es que, podemos tener clarísimo cual es nuestra meta para ser felices, nuestras necesidades y estar trabajando en pro de satisfacerlas lo que me garantizaría llegar a ser feliz, pero resulta que un buen día se nos enferma un hijo de gravedad (Dios no lo quiera), o muere algún familiar muy querido o tenemos que trabajar en algo que quizás no nos llene como profesionales, pero tenemos que hacerlo porque simplemente tenemos que comer, o tengamos que mudarnos de país (cómo realmente me ocurrió a mi) y esto cambié un muchísimas cosas que ya teníamos logradas, en fin, como dije antes, hay tantas cosas que realmente no dependen de nosotros y que podrían ocurrir, que me han hecho ver a la felicidad lejos de ser un estado permanente, más bien como una serie de estados temporales a lo largo de nuestras vidas que hay que aprovecharlos al máximo mientras duren.

Ahora bien, así como creo en la felicidad como una serie de estados temporales, también creo que es posible lograr de forma permanente el estar bien a pesar de las circunstancias que nos rodean.  Esto sí que es algo que depende enteramente de nosotros y afortunadamente podemos aprender a hacerlo permitiéndonos así, estar contentos la mayoría del tiempo con la excepción de aquellos períodos que estaremos felices o muy tristes por algo puntual que haya ocurrido.

El cómo podemos aprender a estar contentos la mayoría del tiempo, a ese estar bien a pesar de las circunstancias que nos rodean es algo que se aprende a través del desarrollo de una actitud positiva de vida, pero eso es harina de otro costal.  El mensaje importante aquí con respecto a la felicidad, es que primero, es vital definir y adoptar una definición de lo que es la felicidad para cada uno de nosotros, puede ser la que yo di en este artículo o cualquier otra, pero tener algo que nos sirva para visualizar un concepto tan amplio y abstracto como es el de la felicidad, en algo palpable, medible y realizable de manera que podamos utilizarlo como meta.  Segundo, debemos definir cuáles serían nuestras necesidades en cada uno de los ámbitos donde nos movemos (laboral, sentimental, social, etc.) para poder personalizar ese concepto de felicidad que hemos adoptado y tener un punto de partida, porque para cada quien, el ser feliz es algo personal y único.

Tercero y último, que es más realista y realizable trabajar para estar contentos la mayoría del tiempo con “momentos” de felicidad, que trabajar para ser felices el 100% del tiempo. De hecho, para mí es prácticamente imposible ser feliz, aunque sea por momentos, sin aprender primero a estar bien a pesar de las circunstancias que nos rodean porque la vida es lo que es, cargada de sorpresas buenas y unas no tan buenas y esto nunca cambiará. Así que lo mejor, es que cambiemos nosotros y aprendamos a disfrutar al máximo esas cosas buenas que la vida nos brinde y a no dejar que las cosas malas, que con seguridad también nos traerá la vida, arruine nuestro día a día y más importante aún, al disfrute de los pocos o muchos momentos de felicidad que tendremos a lo largo de nuestras vidas.

Reinaldo Hoffman

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Reinaldo Hoffman Lange - Coach